Casa Salesiana Morón de la Frontera

No es ningún secreto decir que cada niño trae consigo un gran potencial y una curiosidad innata que le lleva a desarrollar un profundo interés por descubrir el mundo y su lugar en él, pues bien, desde nuestra aula de apoyo somos totalmente conscientes de ello y por eso empleamos la maravillosa “Caja de la luz” que los alumnos de FPB de electricidad de nuestro centro nos fabricaron con una caja de vino.

Dicho recurso está inspirado en la pedagogía de Reggio Emilia que concibe al niño como protagonista de su propio aprendizaje.

La caja de la luz tiene tantos beneficios que no sabríamos por dónde empezar. En nuestra aula la empleamos para crear espacios de aprendizajes atractivos y acogedores que animan a nuestros alumnos a participar de actividades de aprendizaje a través del juego sin que ni si quiera se den cuenta. Es también una excelente fuente de información multisensorial donde la vía visual cobra un especial protagonismo. Los niños se sienten atraídos por la luz de su panel y a menudo se calman con la estimulación visual mientras exploran algún objeto, de ahí que se diga que es un estupendo recurso para los niños diagnosticados de TDAH. El brillo de los materiales translúcidos en la caja favorecen la atención y la concentración en las actividades y se pueden hacer muchas actividades de temas muy diferentes como la lectoescritura, ciencia, matemáticas…

María José Angulo

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